Autor: Armando Menéndez Viso y Emilio Muñoz

CIENCIA, AUTORIDAD Y PRUDENCIA. Responsabilidad y convicción

Armando Menéndez Viso y Emilio Muñoz

5 Dic, 2018

El poder puede entenderse fundamentalmente de dos maneras: como dominio (“dominio, imperio, facultad y jurisdicción que alguien tiene para mandar o ejecutar algo”, según la RAE) o como capacidad. En las discusiones políticas, suele emplearse el poder en el primer sentido: la lucha por el poder es la lucha por vencer, por someter. En cambio, el uso más frecuente e interesante es el segundo: poder porque se tiene la capacidad de hacer algo: ir a la escuela, acudir a un concierto, correr 42 kilómetros, curar una infección, sostener una red de generación y distribución de energía eléctrica sin interrupciones, cultivar kiwis, designar representantes competentes, pagar pensiones… La proporción de estas dos formas de poder podría incluso definir la justicia de una sociedad: en las más injustas, el dominio alcanza su máxima expresión mientras que la capacidad de hacer se queda en la mínima (excepto para quien tiene el dominio); en las justas, el dominio cede ante la capacidad de hacer y tiene lugar eso que últimamente se llama empoderamiento.