“ARTÍCULO 47.1.- EL PRESIDENTE ES EL MÁXIMO RESPONSABLE DEL PARTIDO EN CADA UNO DE SUS ÁMBITOS TERRITORIALES”

El título se corresponde con las primeras líneas de un artículo de los estatutos del Partido Popular y, las mismas, están seguidas por varias facultades que tiene su Presidente Nacional para el ejercicio de esa su máxima responsabilidad en la organización.

Por supuesto, a lo largo de dicho artículo no desvincula al Presidente de la responsabilidad ni de las funciones contables, ni de la limpieza de las distintas sedes, ni de nada. Tampoco recalca que su función sea exclusivamente política y, todo ello, debe responder al propio sentido común en la interpretación de lo que significa tener la máxima responsabilidad en cualquier organización. Como diría el propio Rajoy, significa lo que significa.

Ese sentido común, y su traducción jurídica mediante datos probados, ha llevado a la cárcel a varios dirigentes de organizaciones de todo tipo por actos directamente cometidos por subordinados y no contabilizados, obviamente, por esos dirigentes. Hay que recordar, a este respecto, que la contabilidad, “llevar las cuentas”, es un ejercicio meramente técnico que, si reflejan la realidad económica de la entidad, no suponen ningún ejercicio de responsabilidad más que la de sumar y restar los datos que se le aportan al contable.

La responsabilidad, pues, está por encima del contable. Está en los directos autores de los actos y en sus superiores jerárquicos si con sus acciones u omisiones han posibilitado, facilitado o no impedido, dichos actos. Esto es lo que ocurre en la vida real de cualquier organización donde, cuando ocurre algo irregular, y no digamos delictivo, se moviliza eso que se llama la superioridad para determinar lo que ha pasado, acotar los daños, reprender, o cesar, a los responsables y llevar los hechos ante la justicia cuando estos tienen aspecto delictivo. Pero, todo esto, no a los treinta años, plazo que, al parecer, alcanza el currículo de Luis Bárcenas en el Partido Popular.

Además, esas cuentas confeccionadas por el contable son, en cualquier organización, formuladas por un superior de ese contable y aprobadas por la propia organización en su órgano superior. Y, tambien, en el Partido Popular donde, según su presidente, se presentaban en su, tambien, órgano superior y se aprobaban, incluso sin debate, ni enmienda alguna, lo que no resta ni un solo ápice de responsabilidad a quien las aprobaba. Conozco, todos conocemos, a miembros de consejos de administración de empresas imputados, y varios condenados, por este tipo de responsabilidad adquirida en órganos de gobierno colegiados.

Pero volvamos al Partido Popular y a sus estatutos. Esa “responsabilidad a la carta” que parece tener el Presidente Nacional de ese partido, según ha comunicado a la sala de la Audiencia Nacional, le puede eximir de, prácticamente, cualquier cosa, contable, penal e, incluso política. Consiste en seleccionar, esta sí, esta no, las distintas responsabilidades, endosándolas a uno u otro subordinado a los que se les hubiera dicho algo así como “Haz bien tu trabajo” y luego olvidarse de la famosa responsabilidad por “culpa in vigilando”, de uso alternativo según los casos.

Después de esa grosera selección solo quedarían las responsabilidades políticas. Aquí, el ámbito penal no es el hábitat natural para juzgar las mismas y es en el marco de las elecciones donde se tienen que dirimir. Por eso, la falta de pruebas y el bagaje de votos en las últimas elecciones, son las razones que han posibilitado esa soltura con la que Mariano Rajoy se desenvolvió en la Audiencia Nacional.

Solo falta preguntarse, ante el volumen de información que aportó el testigo Mariano Rajoy en sede judicial, ¿alguien cree que le va a sacar algo mas en sede parlamentaria?