AMANECE QUE NO ES POCO

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Como en la sublime película de José Luis Cuerda y después del cansino e intenso proceso electoral, podemos afirmar, no sin cierta sensación de descanso, que por fin “amanece que no es poco”. Y dentro de ella recuerdo aquel memorable dialogo: “padre, ¿porqué mato usted a madre?  Coño porque era muy mala. Además, ¿no te he comprado una moto con sidecar?

Pues bien ya tenemos resultados, que no es poco. No se puede someter a la ciudanía a la tensión política que llevamos en estos meses. “Matamos a madre” ya no tenemos mayorías de dominio que lideren la vida política en España y por tanto es imposible armar un proyecto de país. Será imposible, como consecuencia de ello, poder sacar adelante una ley orgánica, por ejemplo, con lo cual las alternativas de proceder a transformar elementos esenciales de nuestro marco jurídico son inviables. Además la mayoría absoluta del PP en el Senado le otorga una mayoría de bloqueo que hace estéril cualquier pacto en el Congreso, de otras fuerzas políticas con afinidad ideológica. Eso sí tenemos “moto con sidecar” en forma de fin del bipartidismo. Eso sí, también tenemos la evidencia de que una buena parte de la ciudadanía española está vacunada contra la corrupción y los recortes, lo cual es un dato a tener en cuenta.

Quiénes son los perdedores de estas elecciones y qué camino de salida existe.

El Partido Popular, sin lugar a dudas, ha sido el gran perdedor en número de escaños pero sigue siendo la mayoría minoritaria y, por tanto, la responsable, si puede, de sacar a España de la encrucijada política en la que estamos. Su falta secular de capacidad de entendimiento y diálogo le coloca en una posición que le obliga a reinventarse.

El PSOE que parecía el grupo a batir ha resultado ser aún un importante protagonista en el futuro de lo que tiene que ser este país. Tiene, sin dudas, muchas asignaturas que aprobar: finalizar su renovación interna desde la unidad, arrumbando fraccionamientos y disensiones impostadas, y generar una propuesta innovadora del papel que ha de tener la socialdemocracia en la regeneración de la política española y europea, potenciando equipos e imágenes.

Podemos, aparentemente, es el gran ganador de estas elecciones, ahora la apariencia la tiene que convertir en realidad. El travestismo ideológico, el mesianismo de su líder y el no ser consciente de que la amalgama de grupos y plataformas que lo componen termina pasando factura, están en su debe. Podemos no deja de ser el reflejo de las insatisfacciones creadas a las clases medias por la crisis económica y es capaz de bajar varios enteros con sus trasnochadas propuestas, no sabiendo dialogar y acordar. O actúa así, o será abandonada por los entusiasmados seguidores.

Ciudadanos, que ha gozado todo el beneplácito de los medios de comunicación y poderes económicos como fórmula de ambos de mermar las capacidades de la política, a pesar de sus buenos resultados, ha sufrido un gran descalabro que lo ha situado en tierra de nadie. Si pasa a ser un apéndice del PP estará caminando a gran velocidad hacia su desaparición. Pero siempre es una opción.

Los medios de comunicación y los grupos económicos que han querido ver en estas elecciones un juego de deterioro del poder político y han apostado en algunos casos por el espectáculo y en otros por reinventar la política a su interés, quizás, han perdido mucho más de lo que ellos piensan, aunque la historia termina poniendo las cosas en su lugar.

Soluciones y combinaciones de futuro puede haber muchas, lo complejo es poder llegar a alcanzarlas, conjugar 176 diputados para gobernar el día a día. Ello aboca indefectiblemente a una nueva convocatoria electoral de resultado incierto pero todo ello será mejor que pactos contra natura.

Otra solución en favor de la gobernabilidad es un gran pacto de compromiso a tiempo cierto con el objetivo de encauzar los problemas del país. Pacto de los cuatro partidos mayoritarios y agenda por el empleo, contra la corrupción, el terrorismo, resolución del tema territorial y salida de la crisis económica de forma solidaria. Evidentemente hay una cuestión que impediría de plano esta opción, nunca podría encabezar el gobierno el actual candidato del Partido Popular.

En fin, en este amanecer se me antoja que la primavera vendrá con nuevas elecciones. No es malo, es más democracia.