ALTERNATIVAS DE GOBIERNO

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Además de ser un tema de angustiosa actualidad, las alternativas de Gobierno merecen un examen razonado, alejado de análisis torpedeados por las más que justificadas enemistades entre los dos únicos partidos que pueden hoy encabezar un Gobierno y por la realidad de la malísima y corrupta gestión de Rajoy.

Si todas las hipótesis deben ser estudiadas, hay una que se puede desechar de inmediato aunque hipócritamente la haya evocado Mariano Rajoy: se trata de la gran coalición entre PP y PSOE. En ningún caso es factible, ni siquiera sin participación de los socialistas en el Gobierno. El Partido Popular está todavía hoy, demasiado ligado al desastroso recorrido histórico y actual de las derechas en nuestro país.

Lo primero que debemos plantearnos es la aritmética parlamentaria después del 26J:

-PP+ Ciudadanos= 170 votos

-Izquierda: PSOE+ Unidos Podemos+ ERC= 170 (no añado voluntariamente el escaño de Bildu)

-PNV y CDC (13 diputados) según orienten su voto podrían ser decisivos. Recordemos que ya lo hicieron para la elección de la presidenta popular de las Cortes (179 votos).

En la práctica y después de las elecciones del 25-S el PNV con sus 5 diputados no bastaría para dar la investidura a Rajoy, ni siquiera absteniéndose y es más que improbable que CDC cambie su postura opuesta al PP. Por lo tanto no puede haber Gobierno de Rajoy, en el mejor de los casos para él, sin abstención de una formación de izquierdas y sólo en el PSOE se puede contemplar. De forma idéntica Pedro Sánchez necesitaría más que el apoyo o la abstención del PNV.

Un Gobierno de izquierdas liderado por el PSOE con Podemos y ERC necesitaría pedir, y obtener, el apoyo o la abstención del PNV y de CDC. Esta hipótesis no se ha todavía realizado pero podría concretarse, a pesar de las previas declaraciones de Pedro Sánchez y de su Partido rechazando el apoyo de independentistas, y ERC es participe virulento del separatismo catalán. Esto se decidirá éste fin de semana en el Comité Federal del PSOE quien puede dar vía libre para tal intento, sin saber si los nacionalistas conservadores lo aprobarán.

Hasta aquí hemos hablado de aritmética. Cabe ahora discurrir de política, lo que presupone que se anticipen acontecimientos, sin certidumbre de que se concreten.

Rajoy va a volver a presentarse a la investidura. Si los socialistas se abstienen será Presidente de un Gobierno minoritario que deberá enfrentarse a una oposición ciertamente dividida a la hora de formar Gobierno, pero que seguramente juntará sus votos en más de una ocasión para obstaculizar el Gobierno y votar leyes en contra de su política. Si los socialistas mantienen el NO habrá nuevas elecciones y lo ocurrido el 25-S en Galicia y Euskadi puede confirmar lo previsible: el PP aumentaría sus escaños y quizá pueda gobernar sin ser minoritario. Al menos es lo que yo creo que piensa el señor Rajoy.

Los socialistas, malparados después de las últimas elecciones tendrían la posibilidad de dar una última batalla para encabezar un Gobierno de cambio. Esto exigiría que los nacionalistas, absolutamente necesarios para el intento sean de izquierda o conservadores, aceptasen formalmente que cualquier forma de consulta independentista sea rechazada del pacto. ¿Quién lo puede pensar? aunque en política todo se puede ver.

Con todas estas consideraciones, ¿cuál sería mi conclusión?

Para el PSOE formar Gobierno, olvidando todo lo declarado hasta hace muy poco, es posible aritméticamente pero poco probable en la realidad. El intento, por sí sólo, representaría tantas renuncias que el saldo no puede ser sino negativo. Además en la improbable hipótesis de que lo consiguiesen los socialistas gobernarían no sólo minoritarios en el Parlamento sino también en el gobierno -85 diputados- con un asociado que les pondría la zancadilla a la primera ocasión.

Entonces, ¿qué alternativa? Aunque duela, dejar paso a un Gobierno de Rajoy, considerando que ya es hora que el Parlamento empiece a trabajar y dentro de éste foro hacer una oposición fuerte y dura con otras fuerzas, que de seguro se juntarán en muchas proposiciones, ayude a la solución de los problemas de quienes esperan desde tantos meses que, por fin, se hable de ellos y de sus miserias. No olvidemos que vivimos en un régimen parlamentario. No es imposible que tal oposición pueda bloquear de tal manera el Gobierno de Rajoy que le obligue a convocar, el mismo, nuevas elecciones. Como decía Mitterrand hay que dar tiempo al tiempo y ese tiempo hay que utilizarlo en buscar soluciones a la división de las fuerzas de progreso insistiendo en lo que las une y limando lo que las separa para poder unirse en un futuro Gobierno de cambio. Para ello, y considerando la inmensidad de los problemas de nuestro país no sobraría que nuevamente se produjese una articulación de actuaciones y proyectos entre partidos políticos de izquierda y sindicatos.

El pasar de un NO a una abstención supondrá seguramente una enorme ofensiva de Podemos, también algún desconcierto entre los militantes. Pero creo que en nuestra sociedad será interpretado como una demostración de responsabilidad sin renunciar a nuestros valores. También puede ser que evite una catástrofe en unas nuevas elecciones.