AHORA EMPIEZA EL TIEMPO DE LA POLITICA Y EL PSOE SERÁ EL ARBITRO

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La segunda vuelta, como decía Podemos, a primera vista no ha servido para nada salvo para reforzar a la derecha y para recordar que forzar el partido de vuelta y no marcar, como le ha pasado a Iglesias Turrión, supone que los goles en campo contrario valen doble y te dejan fuera.

En estos tormentosos meses han sucedido dos hechos que han mediatizado al electorado conservador. Uno, el Brexit, que sí ha afectado, movilizando a los votantes populares que, con sólo oír hablar de referéndums a lo loco, les ha llevado a perdonar la mochila de excrecencia que arrastra Rajoy. El segundo, hablar hasta la saciedad de políticas de bloques, a quien realmente motiva es a los votantes de derechas, que han decidido abandonar territorios más templados (Ciudadanos) y sumarse a su bloque ideológico originario que aunque con podredumbre les auspicia.

El PSOE no ha conseguido movilizar a su electorado, pero sí demostrar que sus votantes son fieles y no están dispuestos a perecer entre una derecha lastrada por la gestión y la corrupción y una teórica izquierda de amalgama con destino a ninguna parte.

Ciudadanos ha sufrido una merma matemáticamente trasvasada al PP por el discurso bipolar que se ha generado en los extremos.

Los medios de comunicación en la simplicidad del análisis que les viene caracterizando y con la utilización de seudoencuestas dan como ganador indiscutible de las elecciones al Partido Popular y a Rajoy. Todo es por un acercamiento primario a los resultados, pues ahora empieza el verdadero juego político de cómo se gestiona el resultado.

El PP bota en Génova sintiéndose ganador indiscutible, pero como dice Rajoy “gobernar es muy difícil”. Rajoy tiene varios y serios problemas. Ni él ni su partido están acostumbrados a gobernar en minoría y renunciar a su sentido patrimonialista de la política. Necesita el apoyo explícito de Ciudadanos y Rivera ha dicho textualmente tras el resultado que “sin regeneración no hay estabilidad  política”. Ello supone que Rajoy no será investido presidente si hablamos de regenerar, y en todo caso deberá aceptar condicionantes de moralización política difíciles de asumir, aunque su electorado parece inmutable a la corrupción política que le circunda. Si Ciudadanos se comporta con laxitud ante esto sus tres millones de votos se convertirán en algo volátil.

El PP necesita la abstención del PSOE para que Rajoy sea investido y ello no va a ser gratis. Han querido sacar de la pista, en alianza implícita con Iglesias Turrión, a un partido de compromiso imprescindible para el funcionamiento del sistema. Ahora existe una agenda muy compleja que ejecutar por el interés de la mayoría de los españoles y eso habrá que negociarlo. El PP no tiene habilidades para ceder y ellos mismos van a bloquear la posible formación de un gobierno. En caso de aceptar, luego tendrá que cumplir y, con muy poco, va a concitar a toda la oposición en su contra. No se han dado cuenta de que van a tener que mover muchas fichas en direcciones muy contrarias a lo que su cuerpo les pide.

Podemos, mejor dicho Iglesias Turrión, también ha quedado con un solo pie en el alambre. La arrogancia tiene muy mal camino de vuelta y las exageraciones gestuales se pagan caras. Si el Secretario General de Podemos es realmente lo que ha dicho ser, a mucho creer, en los próximos días debería presentar su dimisión; no puede venir con cuentos de consultas de whatsaap. No puedes pedir a otros la responsabilidad política que tú no estás dispuesto a ejercer. Sería una tomadura de pelo, como él diría, histórica. Por otra parte, Podemos ha demostrado ser un conjunto de conjuntos y cada parte de ellos tiene objetivos y proyecciones diferentes y si Iglesias Turrión no se va, podemos encontrarles en poco tiempo en un proceso de fraccionamiento disolvente.

El PSOE se encuentra, con este resultado, en un momento de gran responsabilidad. Apoyar al PP con Rajoy u otro candidato sería inentendible, pero tampoco puede convertirse en una minoría de bloqueo que imposibilite un gobierno para España, aunque no sea el culpable de la situación generada. Eso no significa facilitar sin más un gobierno de los populares. Puede jugar de nuevo la baza de un gobierno de compromiso, aunque algunos hayan dicho que debe gobernar el que mejores resultados tenga. La política de verdad se hace día a día no en un instante y no se consuma con la sola formación de un gobierno. Para ello Ciudadanos debe aceptar a Podemos y viceversa, en ello está la altura de miras y el compromiso. Veremos si es nueva política o son más viejos que el cuplé.

En todo caso, si el PSOE decide abstenerse y Ciudadanos apoyar al PP, los socialistas tendrán la obligación de liderar con un trabajo serio y mucho esfuerzo una oposición que obligue a los Populares a adoptar políticas de cambio y regeneración que en caso de no ser adoptadas por el PP harán que estos se agoten en sus propias incoherencias.

Eso sí, los socialistas han de asumir, como en otras épocas, que para poder ser a corto plazo una alternativa mayoritaria no han de dar rienda suelta a devaneos internos, por el contrario deben fortalecerse reencontrando a sus votantes con políticas, mensajes y actitudes que les devuelvan la confianza. También porque en poco tiempo habrá unas nuevas elecciones.