Cuando a un visitante de otro país se le explica cómo operan y qué papel cumplen las Cajas de Ahorros españolas, en su rostro puede leerse una expresión en la que se mezcla la sorpresa y una sana envidia. En muchos aspectos, las Cajas de Ahorros son instituciones ejemplares, tanto por la empatía y proximidad que tienen con sus clientes como por su funcionalidad y sus resultados económicos y sociales. Las Cajas, desde hace años, han sido capaces de llegar allí donde otros no llegaban. Sus clientes forman parte de todas las capas de la sociedad y tienen un grado de confianza en sus Cajas que no es fácil encontrar en otras instituciones económicas. Para la gran mayoría de ellos, las Cajas son “sus Cajas”.