La Opinión

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LA LARGA MENTIRA DE LAS LISTAS DE ESPERA

LA LARGA MENTIRA DE LAS LISTAS DE ESPERA

Todos los madrileños recordamos la campaña de propaganda que, por tierra, mar y aire, desarrolló el Gobierno de Esperanza Aguirre prometiendo que ningún madrileño esperaría más de treinta días para ser intervenido quirúrgicamente También recordamos todos la promesa que entonces hizo la Sra. Presidenta: que presentaría su dimisión si ese objetivo no se cumplía. Hemos conocido los datos de la espera quirúrgica a 31 diciembre 2009 y constatamos que a pesar de la opacidad y las trampas que el Gobierno Regional efectúa, la cifra total supone un record histórico (50.689 personas esperan ser intervenidos y de ellas 35.314 esperan bastante más de los referidos treinta días). Es evidente que la artimaña de trocear la lista de espera en diferentes modalidades (estructural, transitoriamente no programable o en espera de consulta de Anestesia ) no ha podido ocultar lo que es una evidencia irrebatible: el fracaso clamoroso del Plan Integral de Reducción de las Listas de Espera Quirúrgica cuya ejecución ha significado una enorme derivación de dinero público al sector privado; es asimismo interesante comprobar como cada día es mayor el número de madrileños que rechazan ser enviados a operarse a centros privados exigiendo ser intervenidos en su hospital público de referencia y por los profesionales que les atendieron previamente.

Es muy probable que los próximos días, siguiendo una forma de hacer política ya habitual en el Gobierno Aguirre, aparezca en los medios de comunicación algún responsable político sanitario y manifieste que los datos se han manipulado y que la culpa es del Gobierno de la Nación, de los liberados sindicales y los profesionales no afines, todos ellos reunidos en una conspiración judeo masónica para desacreditar al Gobierno Aguirre.

Parece mucho más improbable la comparecencia de la Sra. Presidenta para pedir excusas, reconocer el fracaso del Plan y anunciar su dimisión en cumplimiento de la palabra dada; tampoco esto es de extrañar, pues nuestra Presidenta es muy hábil para vender promesas que muchas veces no se cumplen y muy reticente a la hora de rectificar y asumir responsabilidades políticas (como ejemplo paradigmático todos recordamos su detestable comportamiento en el caso del Hospital Severo Ochoa. Todavía hoy los profesionales acusados falsamente de mala praxis con resultado de numerosas muertes, defenestrados injustamente por su Gobierno y exonerados de toda culpa por los Tribunales de Justicia , están esperando ser repuestos en los puestos de los que fueron expulsados y recibir de la Sra. Presidenta el desagravio a la agresión que sufrieron ). Tampoco aquí lo anterior nos sorprende, sigue siendo lo habitual en la forma de gobernar de Esperanza Aguirre.

Lo cierto es que el proceso voraz de privatización y desmantelamiento del Sistema Sanitario Público Madrileño llevado a cabo por el Gobierno Regional, junto a su gestión repleta de ineptitud y despilfarro, está conduciendo a una situación caótica que ya se comienza a percibir por la ciudadanía y está provocando creciente inquietud y descontento en numerosos profesionales del sector que están pidiendo cambios en la política sanitaria regional.

No parece que haya muchas posibilidades para que se produzcan rectificaciones en la actuación del Gobierno Regional que parece instalado por un lado en la mentira, negando las evidencias palmarias y por otro en la descalificación, cuando no en el insulto , a todos aquellos que discrepamos de su actuación y exigimos cambio de rumbo en la política sanitaria madrileña. Una mala política sanitaria produce daños no sólo inmediatos, los más graves suelen diferirse en el tiempo y ahora están apareciendo algunos, como resultado de la nefasta gestión que se comenzó a realizar en 2004.

Carlos Barra

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