6 DE DICIEMBRE DE 1978: LOS ESPAÑOLES ACUDIERON A LA CITA

El 6 de diciembre de 1978 los españoles tenían una cita con su historia. Y no solo acudieron, sino que su respuesta fue contundente: llenaron las urnas de democracia. Querían un futuro en paz, pero sobre todo, un futuro en libertad, justicia social, igualdad y prosperidad. Este deseo, lo señalaron algunos periódicos en sus portadas tras conocerse los resultados. Así, el diario ABC tituló: “SI” abrumador. Aunque con una sensible abstención. EL PAIS: La Constitución, aprobada, aunque con mayor índice de abstención del previsto. O, En Lucha, periódico de la ORT: APROBADA LA CONSTITUCIÓN, Ahora la cuestión decisiva es quien la va a utilizar y como.

Comenzaba un camino nuevo en y para España, que hoy se puede decir que fue un éxito. Pero para que los éxitos perduren en el tiempo, es necesario actualizarlos a la nueva sociedad que la democracia ha creado en España.

Durante los últimos años, distintas fuerzas políticas han venido cuestionando el proceso político por el que España pasó de la dictadura a la democracia. Ante los interrogantes planteados por distintos sectores, en relación a la denominada transición, es preciso señalar que el 67,3 por ciento de los españoles afirman que la forma en que se llevó acabo la transición a la democracia en España constituye un motivo de orgullo para los españoles. Mientras, un 22 por ciento considera que no es así.

Estos datos del barómetro del CIS, si bien muestran un apoyo mayoritario a cómo se hizo la transición también viene a descubrir como en los últimos años se ha producido un retroceso en esta visión positiva. Concretamente, ha habido una bajada de 5,1 puntos porcentuales desde la última vez que el CIS preguntó sobre esta cuestión en noviembre de 2012. De un 72,4 por ciento que opinaba que constituía un motivo de orgullo como se llevó a cabo la transición, en noviembre de 2012, ahora el porcentaje está en un 67,3. Esta disminución, conecta con el aumento de 1,9 puntos porcentuales de los españoles que responden que no es un motivo de orgullo como se llevó acabo la transición, que han pasado del 20,1 por ciento, en 2012, a un 22 por ciento en septiembre de 2018.

Los españoles se sienten orgullosos de cómo se realizó la Transición. Y en este punto, hay que recordar a Gregorio Peces-Barba, cuando en su libro La democracia en España, señala que en la elaboración de la Constitución de 1978 “creo que fue decisivo el espíritu inicial con el que abordamos el tema y unos acuerdos sobre la forma de nuestro trabajo que, al cabo del tiempo, me siguen pareciendo razonables y prácticos. Decidimos actuar con confidencialidad, que cada sesión la presidiese alternativamente un miembro de la ponencia, y que trabajásemos al menos dos días enteros a la semana. Al final de cada sesión, el presidente de turno informaría a la prensa sobre los acuerdos y progresos alcanzados…. El espíritu inicial con el que todos los miembros de la ponencia afrontamos nuestro trabajo fue el del consenso, que tuvo en aquellos momentos mala prensa y que hay que reivindicar como muy importantes y origen del éxito y de la aceptación de la Constitución de 1978”

Consenso, pero también lealtad institucional con los españoles para poder cambiar y mejorar España. Hay todavía quien se pregunta si deben participar todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria en la necesaria reforma constitucional que ha de afrontarse en España. La pregunta sorprende, pero la respuesta es evidente, sí. Pero eso, no debe convertirse en un obstáculo para comenzar a trabajar. Tiene que existir coordinación y dirección. Y las fuerzas políticas con mayor representación parlamentaria deben asumir el papel protagonista que les han dado los ciudadanos con su voto.

Se avance mucho o se avance poco, la responsabilidad de todos, pero especialmente del PP y del PSOE, es comenzar. Con actitud dialogante, con intención de llegar acuerdos, y con el objetivo de ser útiles a los españoles. Pero comenzar.

Tras 40 años de Constitución en España, los españoles opinan que:

  1. La democracia es el sistema político preferible. El 85,7 por ciento expresa esta opinión.
  2. El funcionamiento de la democracia es insatisfactorio. Un 54,8 por ciento de la población afirma que esta poco/nada satisfecho con el funcionamiento de la democracia. Mientras, un 42,6 por ciento declara sentirse muy o bastante satisfecho.
  3. Las cosas han ido bien con la Constitución de 1978. Un 47,3 por ciento afirma estar muy satisfecho o bastante satisfecho con la manera en que han ido las cosas con esta Constitución; un 27,7 por ciento señala que esta poco o nada satisfecho; y un 17,5 por ciento dice que regular.
  4. La Constitución necesita ser reformada en estos momentos. Así opinan siete de cada diez españoles.
  5. Hay que realizar una reforma de calado de la Constitución, no pequeños retoques. Un 49,3 por ciento afirma que la reforma debe ser importante; un 33,2 por ciento una pequeña reforma; y un 14 por ciento una reforma casi total de la Constitución de 1978.
  6. Los cambios en la Constitución tienen que estar orientados hacia un incremento de los derechos y de las libertades, más igualdad, transparencia y control y coordinación de la actividad política.

Cuarenta años después, la sociedad española tiene de nuevo una cita con su historia. Y no puede demorarla más. Como entonces, con mucho diálogo y con consenso, hay que acudir a la cita y construir los nuevos caminos de libertad, igualdad, justicia social y prosperidad, que asienten la vida cotidiana de todos los españoles, al menos, durante los siguientes cuarenta años.