5.112 MILLONES DE PERSONAS USAN MÓVIL

En muy poco tiempo, la tecnología se ha situado en el centro de todo. Está en el centro de nuestras vidas, y cada vez más la determina. La humanidad, sin darse cuenta, se ha despertado en una nueva era digital, cuya velocidad, magnitud e impacto en todos los ámbitos de la vida es tan disruptivo que no se parece a nada que se haya experimentado en la historia.

Sin saber cómo ni porqué, nos despertamos con el móvil y nos acostamos con el móvil. Estamos totalmente geolocalizados por unas aplicaciones que nos espían sin que nos rebelemos. Y todo ello, en una sociedad donde cada vez nos miramos menos a los ojos, porque estamos durante todo el día, cientos de veces, viendo la pantalla del móvil. El último dato de este aislamiento digital sitúa en 6 horas y 42 minutos el tiempo medio en línea al día de un usuario de internet.

Esta realidad, es la que explica la nueva guerra geopolítica entre Estados Unidos y China, que bajo el paraguas de la tecnología es una lucha por quien tiene el poder global en el siglo XXI.

De los 7.676 millones de personas que hay en nuestro planeta, 5.112 millones son usuarios de móvil únicos; 4.388 millones, son usuarios de internet; 3.484 millones, son usuarios activos de redes sociales; y 3.256 millones, son usuarios móviles de redes sociales, según Digital en 2019, un informe sobre tendencias digitales y redes sociales a nivel global que realizan We Are Social, junto con Hootsuite. Y quien controle los datos, controla, y controlará, el poder.

Vivimos en un mundo digital donde no hay libro de instrucciones ni reglas. O, mejor dicho, el libro de instrucciones está en manos de unos pocos que cada vez acumulan más poder y riqueza. Un poder y una riqueza que utilizan para que vivamos en un western digital, donde las reglas, si es que existen, llegan después de los hechos; y donde las grandes compañías tecnológicas viven en monopolios y oligopolios, que priman unos intereses no siempre confesados y confesables, que no benefician ni a la democracia como sistema político y ni al interés general en muchas ocasiones. Solo, a una minoría que cada vez concentra más poder, más riqueza y más capacidad de decisión sobre el futuro de la humanidad sin haber pasado por las urnas.

Todo este cambio, ha ocurrido de una manera vertiginosa. Sirva de ejemplo que en año 2001, a nivel global, había 495 millones de usuarios de internet, ahora son 4.388 millones. Y solo ahora, de manera incipiente, estamos empezando a quitarnos la venda digital de los ojos. Solo recientemente, comenzamos a ser conscientes de los peligros de la utilización de ciertas tecnologías. Solo recientemente, comenzamos a ser conscientes de la utilización que están haciendo las grandes compañías tecnológicas de nuestros datos, no solo para enriquecerse más, sino para determinar nuestro comportamiento y pensamiento.

La falta de discusión y de cuestionamiento de las consecuencias de los avances tecnológicos, es un factor preocupante que hace que no se esté planteando a la población un amplio debate sobre el modelo de sociedad donde se desea vivir y hasta donde deben llegar los avances tecnológicos y con qué fin.

Esta ausencia de debate y deliberación pública no es neutral, favorece determinados intereses y tiene como consecuencia una ciudadanía adormecida. Un ciudadano espectador, que cree ir con libertad por un camino libremente elegido por él, cuando lo que realmente está ocurriendo es lo que Pariser denomina un filtro burbuja de internet, que cada vez le encamina hacia un sesgo de confirmación, donde solo aparecen en su dispositivo las noticias que le gustan y le interesan.

La democracia, necesita deliberación colectiva, no individuos aislados en universos paralelos que no se tocan, y que no cuestionan nada de lo que sucede, ni se ponen en el lugar del otro, o en lo que piensan otras personas. Es urgente un debate público, que abra espacios de deliberación y de discusión, y que, en un tiempo razonable, pero corto, comience a tomar decisiones encaminadas al bienestar de todas las personas en esta nueva era digital.

Entre tanto, más de 54 millones de españoles (lo que equivale al 117 por ciento de la población total) cuentan con una línea móvil. El 93 por ciento ve vídeo online; el 52 por ciento ve contenido en streaming en TV; el 11 por ciento juega online; otro 11 por ciento ve en directo cómo juegan otros; y casi un 9 por ciento ve campeonatos de eSports. Vaya cambio. Un cambio que hay que gestionar.