27 PALABRAS QUE ENGRANDECEN A ESPAÑA

“Es nuestra obligación ayudar a evitar una catástrofe humanitaria y ofrecer un puerto seguro a estas personas, cumpliendo de esta manera con las obligaciones del Derecho Internacional”. Con estas 27 palabras, Pedro Sánchez, nuestro presidente del Gobierno, ha salvado vidas; ha engrandecido a España; ha dejado en evidencia a los Gobiernos de Italia, de Malta y de la Unión Europea; y ha hecho inevitable la adopción de medidas urgentes en la Unión Europea de manera coordinada.

Que importante es tener gobernantes que respeten los derechos humanos, y que además enlacen en sus preocupaciones con el sentir de la mayoría de la población a la que gobierna. Que importante es tener un gobierno que sienta y entienda el sufrimiento ajeno.

En el Tratado de la Unión Europea se dice que la Unión tiene como finalidad promover la paz, sus valores y el bienestar de sus pueblos. También señala, que en sus relaciones con el resto del mundo, la Unión afirmará y promoverá sus valores e intereses y contribuirá a la protección de sus ciudadanos. Contribuirá a la paz, la seguridad, el desarrollo sostenible del planeta, la solidaridad y el respeto mutuo entre los pueblos, el comercio libre y justo, la erradicación de la pobreza y la protección de los derechos humanos, especialmente los derechos del niño, así como al estricto respeto y al desarrollo del Derecho internacional, en particular el respeto de los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Tras leer estos párrafos, que son un modelo de vida y de sociedad, quedan todavía más de manifiesto los dos sentimientos contrapuestos que tengo en estos momentos. Por una parte siento vergüenza, como europeo y ser humano, del nuevo Gobierno italiano y especialmente de su ministro del interior, Matteo Salvini, cuando saltándose la ley impide que pueda llegar a puerto seguro el barco Aquarius, con más de 600 inmigrantes y refugiados rescatados por Médicos Sin Fronteras (MSF) y Sos Mediterranée.

Una vergüenza, que viene acompañada cada vez de más indignación cuando este personaje dice a través de las redes sociales: “Victoria. 629 inmigrantes a bordo del barco Aquarius en dirección a España. Primer objetivo logrado”.

Es intolerable lo que están haciendo los Gobiernos de Italia y de Malta, y debería tener graves consecuencias dentro de la Unión Europea. Pero, qué esperar de los burócratas de la Unión, cuando en lugar de ver personas en peligro se intentan justificar diciendo que se pongan de acuerdo los países.

¿Tanto comisario y funcionario en Bruselas cobrando sueldos de escándalo, libres de impuestos, para que digan que a nivel legal y técnico, la UE tiene poco o nada que decir sobre la situación del Aquarius?

Que tristeza, cuando la portavoz jefe de Juncker, dice: “Hemos sido informados sobre la situación. La Comisión ha estado en contacto con las autoridades maltesas e italianas durante el fin de semana y continúa hoy. Para la Comisión constituye ante todo un imperativo humanitario. Hablamos de personas, de más de 600 personas incluyendo menores. La prioridad de ambas autoridades debería ser la de asegurar que reciben los cuidados que necesitan. Llamamos a todos los implicados a que contribuyan a una resolución y a que haya un desembarco lo antes posible”. ¿Tan difíciles resulta entender el sufrimiento? ¿Para eso sirven las instituciones europeas o es culpa de quien en estos momentos las ocupan? Me inclino por lo segundo.

Pero junto a la vergüenza y la indignación, también tengo en estos momentos un sentimiento de orgullo y esperanza, por la respuesta de algunos alcaldes italianos. Pero sobre todo, por la respuesta del Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ante esta crisis humanitaria.

Estas 27 palabras: “Es nuestra obligación ayudar a evitar una catástrofe humanitaria y ofrecer un puerto seguro a estas personas, cumpliendo de esta manera con las obligaciones del Derecho Internacional”, reflejan el sentir de la mayoría de los europeos. Enlazan con los valores que crearon la Unión Europea. Y dan esperanza, porque otra Europa es posible cambiando a los que están hoy dirigiendo sus instituciones.

Valencia es hoy un faro en Europa. Valencia es hoy un puerto seguro. España hoy es un país mejor. El Presidente del Gobierno de España, con esta decisión ha salvado vidas. Pero también, ha comenzado a cambiar Europa. ¿Saben por qué? Porque todos los europeos hoy se han dado cuenta de lo importante que es tener al frente de sus gobiernos a unas personas y no otras, a unos partidos políticos y no a otros.