2016: INESTABILIDAD E INCERTIDUMBRE. SEGUNDA PARTE. LA VISIÓN DEL FORO ECONÓMICO MUNDIAL

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En la primera parte de este bloque de artículos sobre las expectativas sobre el año 2016 para España, hacíamos referencia a los condicionantes a considerar para valorar la posible evolución de este país en un año en el que la inestabilidad e incertidumbre global van a ser la pauta directora. Hacíamos así referencia a la importancia de tres aspectos fundamentales: inestabilidad interna, política y económica; interdependencia global con creciente dependencia española del exterior; e incertidumbre e inseguridad creciente en la sociedad europea y española. En el artículo anterior se consideraban dos aspectos básicos: las dificultades para lograr un gobierno progresista tras los resultados de las elecciones del 20D y el pésimo comportamiento interno del PSOE al respecto, y a la incidencia del precio del petróleo sobre el segundo.

Dos semanas después, en el PSOE parece haberse instalado el sentido común y se ha puesto sordina a las peleas internas por el poder,para valorar como más urgente la necesidad de cambio ante la deriva conservadora, creadora de desigualdades y de pérdida de bienestar, impuesta por el PP en su última legislatura. Aunque el mar de fondo continúa, parece que la posibilidad de un Gobierno de cambio para España, integrado y soportado por todos los partidos a la izquierda del PP es factible, aunque sus objetivos –derogación de ciertas leyes, recuperación de niveles de bienestar para todos, modificación de la Constitución- difícilmente permiten estimar un Gobierno para más de dos años, con un transitar muy complicado hasta que se logre la aceptación por un solitario y aislado PP de los elementos básicos de esas reformas.

Con respecto al segundo aspecto considerado en la primera parte, no hay muchas novedades y las tendencias siguen tal y como se señalaba en el artículo anterior. El precio del petróleo y de las materias primas tienen tal campo posible de variación a corto plazo (entre 15 y 50$/barril Brent para el petróleo) que recomiendan ser muy precavidos en las políticas energéticas que se pongan en marcha, aunque los compromisos asumidos por la UE en la COP21 de París obligan a mucho más de lo que el incompetente Gobierno de Rajoy en materia energética y ambiental ha hecho al respecto hasta la actualidad.

En la dirección de considerar el resto de condicionantes globales que pueden incidir en la evolución de este país, es muy útil tener en cuenta la documentación preparada y presentada para el Foro Económico Mundial inaugurado en Davosel 19 de enero. Y, como siempre, es bueno considerar, al menos, dos visiones presentes en estos Foros. La primera sería la que denominaríamos optimista y, fundamentalmente, cuestiona la existencia de lo que reiteradamente hemos señalado en estas páginas como Crisis Global. Acepta que hay un proceso de cambio, con incertidumbres, pero no por el cuestionamiento del modelo de desarrollo –sociedad de consumo capitalista globalizada con dominancia del sistema financiero especulativo- sino por el surgimiento de lo que se denomina “cuarta revolución industrial”, que tras los avances que supusieron las tres primeras en la productividad (con la mecanización del trabajo, la primera; la producción en masa, la segunda; y la web e Internet, la tercera) implica un nuevo salto cualitativo en base al desarrollo de la I+D+i, y en particular de las TIC, con su incidencia creciente de la conectividad universal y de los “Big Data” como grandesmotores del cambio.

Efectivamente, se mire como se mire, internet y la conectividad se integran cada vez más en la esfera de los negocios y de las relaciones sociales. Y un buen ejemplo puede estar en que tal y como se señalaba el 19 de enero en el 8FORO Exceltur, el 68% de los viajes turísticos se basan en la actualidad en el marketing informático, y el 78% de estos viajes se gestionan (búsqueda de billetes o de alojamiento) a través de la red. La utilización de los “Big Data” como acumulación de actuaciones y comportamientos individuales, cada vez más controlados desde Google, Facebook, etc., permiten un creciente “direccionamiento” del marketing al individuo en este campo del turismo, y una mayor efectividad en los resultados del mismo. Pero no es el único campo en el que los “Big Data” pueden significar una de las mayores fuentes de innovación y de creación de valor para las empresas, aunque no quede demasiado claro cómo ello va a influir en la productividad del sistema, tal y como ahora se mide la misma y, sobre todo, qué repercusiones reales va a tener sobre el empleo y sobre la distribución de la renta. Por otro lado, no queda ninguna duda de que estos “Big Data” ya constituyen una fuente de control de la población por los Gobiernos.

En esta misma línea optimista “con matices”, en el sentido de que no se cuestiona el modelo de crecimiento sino que se trata de apuntalar el mismo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja sus proyecciones del crecimiento global para los próximos dos años, aunque ya hemos señalado en otras ocasiones la gran desviación que se registra en las situaciones críticas entre esas previsiones y la realidad. Las nuevas cifras para Davos son que, en 2016 la economía mundial crecerá 3,4%, y en 2017 un 3,6%. La reducción en las cifras macroeconómicas se achaca a las peores expectativas para las denominadas “economías emergentes” ofertantes de petróleo y de otras materias primas,afectadas por la fuerte reducción de sus precios. Esta reducción no se verá compensada por el beneficio a los países importadores que, como España, incrementarán su crecimiento ayudados por esta reducción, siendo España el país que más crezca, según las previsiones del FMI, entre las economías avanzadas del mundo. En todo caso, la debilitación de la economía mundial para el 2016, según el FMI,vendría sobre todo asociada a la citada reducción del precio de las materias primas, a la desaceleración de la economía china, y a los problemas en los tipos de cambio y en la estabilidad de los países más afectados por la fuga de capitales que está implicando el endurecimiento paulatino de la política monetaria en EE UU.

Una visión complementaria a considerar para valorar los condicionantes globales que pueden incidir sobre la situación española, a la que hacemos referencia anualmente en esta sección, es la que se recoge en los anuales Global Risk preparados para los respectivos Foros, cuyo contenido para 2016, constituye la 11ª edición de los mismos y en el que, de entrada, ya se hace referencia al “momento de profundo cambio” en el que se encuentra la sociedad actual, y a que “los riesgos globales se materializan en la actualidad con nuevas e inesperadas formas de consecuencias más apremiantes para la sociedad”, lo que exige conseguir una mayor colaboración global para aumentar la resiliencia en el conjunto de la sociedad.

En esteGlobal Risk2016, el aspecto fundamental es el que señalan como “Mapa de Riesgos del año” donde se recogen los riesgos más probables, y aquellos otros que pueden tener un mayor impacto e importancia global. Se definen los “Riegos globales” como un suceso o condición que, si ocurre, puede causar impactos negativos significativos sobre varios países o sectores productivos durante los próximos 10 años. Se elaboran a partir de una encuesta a 742 participantes (45% ligados a los negocios, 16% académicos, 16% ONGs, 11% Gobiernos y 12% otros) a los que se les pregunta sobre un total de 29 riesgos globales (9 económicos; 5 ambientales; 5 geopolíticos; 6 sociales, y 4 tecnológicos) en el marco de las 13 tendencias globales que se consideran configuradoras de las pautas de cambio que pueden afectar a la intensidad o interrelaciones entre los riesgos globales:

  1. El envejecimiento de la población en los países desarrollados y en vías de desarrollo, por la disminución de la fertilidad y de la mortalidad, con incremento de la esperanza media de vida.
  2. Cambios en el paisaje de la gobernanza internacional, con la pérdida de peso o incremento de la ineficiencia de los acuerdos o redes de instituciones mundiales o regionales (por ejemplo, la ONU, el FMI, la OTAN, etc.), asociado a la pérdida de confianza en la misma, lo que aumenta el vacío de poder mundial, y la prevención de soluciones efectivas a los retos mundiales.
  3. El cambio climático que altera la composición de la atmósfera mundial y modifica la variabilidad natural del clima (calentamiento global). El calentamiento global ya ha superado un grado centígrado a la temperatura de la era preindustrial.
  4. Degradación ambiental por el deterioro de la calidad del aire, el suelo y el agua, derivado de las concentraciones ambientales de contaminantes, y de otras actividades y procesos impactantes.
  5. El incremento de la clase media en las economías emergentes, por la creciente proporción de la población que alcanza los niveles relativos de ingresos de clase media en los países emergentes.
  6. El aumento del nacionalismo entre las poblaciones y los líderes políticos, lo que afecta a las posiciones políticas de los países.
  7. El aumento de la polarización dentro de las sociedades, llevando a la incapacidad para alcanzar acuerdos sobre cuestiones clave dentro de los países, debido a las divergencias o a la aparición de posturas extremas en los valores, o en las opiniones políticas o religiosas. Una de sus consecuencias es el incremento del número de refugiados desplazados de sus países de origen, por motivos de conflictos militares, ambientales, económicos o sociales, alcanzando el record histórico de más de 60 millones de personas desplazadas, equivalentes ala población del 24avo país más poblado del mundo. La creciente presión de estos desplazados sobre el mundo desarrollado es una de las fuentes de inestabilidad que aparecen con fuerza en el horizonte.
  8. Aumento de las enfermedades crónicas, que lleva al incremento de los costos a largo plazo de su tratamiento y amenaza las ganancias sociales en la esperanza y calidad de vida, significando cargas adicionales para los presupuestos de los países.
  9. Aumento de la hiperconectividadasociado al incremento de la interconexión digital de las personas y de las cosas.Asociado a esta tendencia se encuentra el aumento de los delitos en el ciberespacio, que se estima cuestan a la economía global del orden de 445 mil millones de US$, superando el PIB de muchas economías nacionales.
  10. Incremento de la movilidad geográficade las personas y de las cosas, debido a las mejoras y rapidez de los medios de transporte y a la disminución de las barreras a dicha movilidad.
  11. Aumento de las desigualdades de renta por la disparidad creciente de ingresos entre ricos y pobres en los principales países o regiones.
  12. Cambios en los focos del poder, por traslado de éste desde el poder estatal a los actores no estatales y particulares, de lo global a lo regional, y de los países desarrollados a los países de mercados emergentes y en desarrollo.
  13. Incremento de la urbanización, aumentando de forma sostenida el número de personas que viven en zonas urbanas, lo que resulta en el crecimiento físico de las ciudades.

No cabe duda de la pertinencia y vigencia de las tendencias señaladas en la dinámica global actual, pero sorprende la no consideración de otra serie de factores que complementan o matizan los anteriores, y a los que se ha hecho referencia reiterada en esta sección, por condicionar tanto, o en mayor medida, las tendencias, riesgos e impactos de futuro de los procesos de cambio global actuales. Al básico, centrado en el incremento de la población mundial, que está en el origen de la inmensa mayoría de las tensiones derivadas de muchos de los problemas, habría que añadir: el fuerte proceso de mundialización de la economía; la implantación generalizada de una economía basada en la supremacía del beneficio económico individual (que los conservadores defienden como paradigma de acción social), que ha implicado la subordinación de la economía productiva a la economía especulativa; la subordinación del interés general a la filosofía del enriquecimiento individual, a través de la desregulación, en particular en el mundo financiero; la regresión en los derechos del trabajador de los países desarrollados, tomando como referencia la situación de las sociedades menos avanzadas en sueldos y derechos, aduciendo que es necesaria esta regresión para asegurar la competitividad internacional en un mundo globalizado; la distribución regresiva del valor añadido producido, con menor peso de los sueldos y salarios y de los impuestos para las administraciones públicas, lo que dificulta el incidir en la cohesión social, incrementándose las desigualdades sociales a nivel local, aunque las personas en riesgo de extrema pobreza a nivel mundial tiendan a disminuir por la mejora de su situación en los países en desarrollo; o la progresiva concentración de la propiedad de los recursos y capitales productivos en multinacionales y en distintos fondos de capitales (fondos soberanos, fondos de pensiones, bancos de inversión, etc.).

En todo caso, la clasificación de los Riesgos más significativos que se realiza para 2016, y su evolución sobre la que consideraba en 2014, es la siguiente, atendiendo a la importancia y gravedad de sus impactos potenciales, e incorporando en el listado la probabilidad que asigna a cada uno de los riesgos:

  1. Fallos en los procesos de adaptación al Cambio Climático. Consideran como de máxima gravedad el riesgo de que los Gobiernos o empresas no desarrollen las medidas adecuadas para proteger y adaptar su evolución económica y social a las consecuencias derivadas del proceso de cambio climático. Lo consideran riesgo ambiental y gana importancia respecto a su posición en 2015 (era considerado el quinto riesgo en importancia). La probabilidad de este riesgo es muy alta.
  2. Las armas de destrucción masiva. La proliferación de armas nucleares, químicas, biológicas y el desarrollo de materiales y tecnologías radiológicos extiende el riesgo de crisis internacionales e incrementa los riesgos potenciales de grandes destrucciones. Se considera riesgo geopolítico. Ha incrementado su riesgo respecto a 2015, donde se encontraba en la tercera posición. Su probabilidad es muy baja respecto a la probabilidad media de los 29 riesgos considerados.
  3. Crisis hídricas. El aumento de la demanda de agua por una población creciente y las insuficiencias de agua de calidad para el abastecimiento y regadío aparecen como uno de los focos de conflicto con impacto potencialmente más grave (conflictos entre estados o territorios) en el mundo. Se considera como riesgo social. En 2015 aparecía en primer lugar. La probabilidad de este riesgo es muy alta.
  4. Migraciones involuntarias de gran magnitud, generadas por conflictos bélicos, desastres o razones económicas o ambientales. En 2015 tenía una probabilidad media de ocurrencia pero se encontraba lejos en la magnitud de los impactos asociados respecto a muchos otros riesgos. En 2016 crece a la 4ª posición en cuanto a la magnitud de sus efectos, e incrementa fuertemente su probabilidad de ocurrencia (es el riesgo con mayor probabilidad de ocurrencia) evidentemente condicionado por lo acaecido en 2015 respecto a las migraciones a la UE.
  5. Shock en los precios energéticos. Cambios bruscos o sostenidos en los precios energéticos que pueden tener incidencias significativas en la estabilidad de las economías y consumidores altamente dependientes desde el punto de vista energético. Riesgo tradicional que cambia con frecuencia de posición en estos Global Risk. Aumentó su importancia en 2015 respecto a 2014, tanto en cuanto a su impacto (6ª posición) como en relación a su probabilidad. En 2016 se le considera de probabilidad inferior a la media, Se considera riesgo económico.
  6. Colapso de ecosistemas y pérdida de biodiversidad. Incorpora las consecuencias irreversibles de las pérdidas de recursos naturales y de biodiversidad para la humanidad o para el sistema productivo (pesca, sistema forestal, farmacia, etc.). Se considera riesgo ambiental y también sufre cambios variables en su importancia en los Global Risk. En 2015 (décima posición) perdió importancia respecto a 2014 (séptima posición), volviendo a ganarla en 2016 por su alta relación con los riesgos ambientales asociados al cambio climático. La probabilidad que se asigna a este riesgo es inferior a la media.
  7. Crisis fiscales globales. La caída de los precios de las materias primas, el fuerte incremento del endeudamiento público y privado, el fortalecimiento del dólar y la caída de la demanda global pueden dar lugar a crisis en la deuda pública y a crisis de liquidez de graves consecuencias sobre la sostenibilidad económica. Su impacto y probabilidad disminuyeron fuertemente en 2015 (octava posición) respecto a 2014, en que era el principal riesgo detectado. En 2016 vuelve a subir a la 7ª posición con una probabilidad superior a la media. Se considera riesgo económico.
  8. Expansión de enfermedades infecciosas. La experiencia del ébola hizo aparecer este riesgo en segundo lugar en 2015, en lo referido a su impacto potencial, bajando al 8º lugar para 2016. Su incidencia principal sería el incremento de la mortalidad y de la inseguridad social. Se considera riesgo social. La probabilidad de este riesgo es baja.
  9. Burbujas de activos en las principales economías o regiones, que afecten a sobreprecios especulativos en materias primas, viviendas, etc., de las mismas. Este riesgo se situaba en décimo segunda posición en 2015, pero ha ganado importancia en cuanto a sus impactos previsibles y probabilidad de ocurrencia. Se considera riesgo económico.
  10. Profunda inestabilidad social. Presencia de fuertes movimientos de protesta con fuertes consecuencias sobre la estabilidad política y social, con fuertes impactos negativos sobre la población y la actividad económica. Ya situado por encima de la media en 2015 en cuanto a importancia de su impacto y su probabilidad, en 2016 incrementa ambos aspectos, situándose como el décimo riesgo de impactos más significativos. Se considera riesgo social.

De los contenidos anteriores cabe derivar varias consecuencias significativas respecto a la percepción del Global Risk 2016 -y del conjunto de empresarios, académicos, gobiernos e instituciones que colaboran en la elaboración del mismo. La primera conclusión es la importancia sistemática que se da a los Riesgos ambientales en los correspondientes informes. Aunque en 2015 desapareció de los diez primeros puestos el Riesgo asociado a Sucesos climáticos extremos (6ª posición en 2014), y tampoco aparece en 2016 por su estimado reducido impacto (aunque es uno de los riesgos de máxima probabilidad) a lo largo de los Informes se ha mantenido la importancia de los riesgos asociados al Agua y al Cambio Climático; en 2015 aparecía en la 10ª posición los riesgos asociados al Colapso de los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad y en esta año 2016 este riesgo asciende a la 6ª posición.

La segunda conclusión se asocia a una percepción intermedia de la situación socioeconómica que muestra el Informe de 2016 respecto alos de 2015 y 2014. En 2014 la Crisis Fiscal (1ª posición), el Desempleo/subempleo (2ª posición) las Desigualdades económicas (4ª posición), los fallos en la Gobernanza (7ª posición), la Crisis alimentaria (8ª posición), el fallo de los Mecanismos e Instituciones Financieras (9ª posición) y la Profunda inestabilidad política y social (10ª posición) definían un cuadro claramente asociado a la crisis del capitalismo en un mundo global y a la gravedad de sus consecuencias sociales. En 2015 y 2016 los riesgos económicos parecen haberse desdibujado o perdido importancia respecto a los ambientales, los militares o los sociales, aunque muchos de estos riesgos difícilmente se puedan separar de los primeros.

También sorprende que riesgos muy significativos de 2015, que difícilmente pueden considerarse desaparecidos para 2016 hayan bajado significativamente en su importancia relativa en cuanto a impactos como son:

  • El riesgo de conflictos interestatales (económicos, militares, cibernéticos, sociales o de cualquier otro tipo) que pueden tener consecuencias regionales o globales, como los de Palestina/Israel, Siria, Ucrania, Norte de África, etc., que crecieron en su importancia muy significativamente respecto a 2014, pasando a la cuarta posición en 2015. En 2016 se situarían en decimocuarta posición por la importancia de sus efectos, aunque en cuarta posición por la probabilidad de su materialización.
  • Caídas críticas en la infraestructura de los sistemas de información. La afección o los problemas en internet, en el sistema de satélites de comunicación, etc. pueden producir muy graves consecuencias en los sistemas de producción, en los servicios o en las comunicaciones personales. Se considera riesgo tecnológico y mantenía relativamente su importancia y riesgo en 2015 (séptima posición) respecto a 2014, aunque aumentando su probabilidad de producción. En 2016 pasa a la decimosegunda posición.
  • Desempleo o subempleoestructural en la economía. En 2015 disminuyó su importancia y probabilidad respecto a 2014, cuando aparecía como el cuarto riesgo más significativo, pasando a la novena posición. En 2016 ocuparía la decimotercera posición, tras el riesgo de Crisis alimentaria, aunque con una mayor probabilidad de ocurrencia.

¿Cómo pueden influir estos riesgos globales en España? Con respecto a los riesgos ambientales, es evidente que al margen de las necesarias políticas ambientales de mitigación y adaptación al cambio climático, a las crisis hídricas, y al colapso de los ecosistemas y de la biodiversidad, sobre las que tan poco y mal ha actuado el Gobierno del PP ahora en funciones, es imprescindible una nueva política que prevenga los efectos más negativos de estos riesgos sobre las costas –y por lo tanto el turismo- el balance hídrico, el sector primario y los ecosistemas, aprovechando al máximo la puesta en valor e internalización de sus servicios. Desde el punto de vista socioeconómico va a ser imposible mantenerse al margen de los problemas asociados a la presión migratoria derivada de conflictos militares o e las consecuencias económicas y ambientales del conjunto de riesgos previstos. Obviamente el tratamiento de este problema debe realizarse en el marco de la Unión Europea, al igual que deben considerarse en este marco, aunque generando también soluciones propias, los problemas asociados a ataques cibernéticos económicos o terroristas, la enorme incertidumbre y volatilidad macroeconómica y los elevados riesgos geopolíticos esperables.

Pero no se puede olvidar que los riesgos ambientales que se destacan en los sucesivos informes son inherentes a la contradicción entre la sociedad de consumo y los recursos del planeta. La principal contradicción para el mantenimiento del sistema sigue estando en la inviabilidad de la generalización de esa sociedad de consumo a una población global fuertemente creciente, bajo un sistema socioeconómico que hace de la competencia, de la especulación y de la riqueza individual, las pautas básicas de su funcionamiento. Los riesgos económicos, sociales y geoestratégicos son inherentes a las contradicciones entre competencia/cooperación, beneficio individual/beneficio social, concentración de la riqueza/igualdad de oportunidades, etc. Las potencialidades (y también los riesgos) tecnológicos y la necesidad de suavizar riesgos por disminución de contradicciones que puedan acabar en catástrofes, exigen superar las pautas de la sociedad capitalista bajo nuevos principios basados en la solidaridad, en la concertación y cooperación y en el respeto a los equilibrios básicos ambientales del planeta. Las nuevas tecnologías lo permiten cada vez más si se cambian las pautas de poder y de decisión social. El no hacerlo nos lleva hacia un futuro no precisamente agradable para las próximas generaciones.