17 OBJETIVOS PARA TRANSFORMAR EL MUNDO

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“El esfuerzo por mejorar las condiciones del hombre  no es tarea de unos pocos. Es tarea de todas las naciones, actuando en solitario, actuando en grupo, actuando en las Naciones Unidas, porque los enemigos de todos son la plaga y la peste, el expolio y la contaminación, los peligros de la naturaleza, y el hambre de los niños. La tierra, el mar y el aire son la preocupación de todas las naciones. Y la ciencia, la tecnología y la educación pueden ser los aliados de todos los países. Nunca antes el hombre he tenido esa capacidad de controlar su propio entorno para poner fin a la sed y el hambre, para vencer la pobreza y la enfermedad, para desterrar el analfabetismo y la miseria humana generalizada. Tenemos el poder de formar a la mejor generación de la humanidad en la historia del mundo o por el contrario, para que sea la última.” Con estas palabras, John Fitzgerald Kennedy intervenía en la sesión de apertura de la 18.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York el 20 de septiembre  de 1963.

Desde el año 1963 se han perdido muchas oportunidades. Pero como entonces, vivimos un momento en la historia de la humanidad donde nos enfrentamos a grandes desafíos, y también a oportunidades que pueden hacer, dependiendo de las decisiones que se tomen, que peligre la supervivencia de nuestras sociedades o que entremos en una nueva etapa de bienestar global en el planeta para todas las personas. Por este motivo, es importante destacar el acuerdo al que llegaron el pasado mes de septiembre, los Jefes de Estado y de Gobierno en Naciones Unidas, cuando aprobaron los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible a cumplir en 2030.

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y las 169 metas demuestran la magnitud de esta ambiciosa nueva Agenda universal, donde se pretende poner fin a la pobreza y el hambre en todas sus formas; proteger el planeta contra la degradación y realizar una gestión sostenible de los recursos; velar por que todos los seres humanos puedan disfrutar de una vida próspera y plena; propiciar sociedades pacíficas, justas e inclusivas que estén libres del temor y la violencia; y movilizar los recursos necesarios para hacer realidad estos objetivos y metas.

Esto último, es imprescindible porque una cosa son las declaraciones públicas durante determinadas conferencias o foros internacionales y otra la realidad. Como demuestra, por ejemplo, el hecho de que Naciones Unidas haya denunciado que solo ha recibido, en los dos primeros meses de 2016, el 2 por ciento de los 17.000 millones de dólares que solicitó con el fin de cubrir las necesidades de asistencia de millones de personas afectadas, entre otras cuestiones, por conflictos y desastres naturales.

O que con la crisis, los países más desarrollados hayan reducido drásticamente su presupuesto para ayuda al desarrollo, alejándose del objetivo del 0,7 por ciento. Significativo es el caso de España, donde la caída de la Ayuda Oficial al Desarrollo es del 70 por ciento desde 2009 y la reducción de la ayuda humanitaria del 82 por ciento. Para que se pueda visualizar aún más, España ha pasado de ocupar el puesto octavo entre los donantes del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE en 2008, al puesto 22.

Sin compromiso es imposible conseguir nada. Pero con solo compromiso y sin recursos la tarea quedará a medio camino. Por este motivo, es decisivo que la ONU cuente con los recursos necesarios para dirigir y lograr el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Pero también,  y aunque los actores fundamentales siguen siendo los Estados, es esencial el compromiso de las instituciones supranacionales, de las instituciones financieras internacionales y de las empresas y grandes corporaciones a la hora de conseguir un crecimiento económico inclusivo, crear empleo decente,  reducir la pobreza y fomentar el desarrollo sostenible.

Cuando millones de personas están hambrientas y son pobres. Cuando crecen las desigualdades, los riesgos globales para la salud, el número de personas que no encuentran trabajo, las crisis humanitarias, los desastres naturales, el terrorismo, y el cambio climático cada día es más grave, es preciso actuar y resaltar que con objetivos concretos y tasados, pero con recursos, se han conseguido avances importantes, aunque no suficientes con los anteriores Objetivos del Milenio (cientos de millones de personas han salido de la pobreza extrema, ha aumentado el acceso a la educación de niños y niñas, se han producido mejoras en la salud,..)

Por eso, es vital poner a los distintos actores frente a un espejo permanente en cuanto a sus actuaciones y el cumplimiento de sus compromisos, ya sean en los objetivos o en sus contribuciones económicas. Un espejo de rendición de cuentas y transparencia interno y público. Un espejo que tiene que ver con el seguimiento y el examen de los objeticos y las metas.

Y aquí, hay dos cuestiones. La primera, es que se establece que son los gobiernos los principales responsables del seguimiento y examen, en el plano nacional, regional y mundial, de los progresos a conseguir durante los próximos 15 años. Y la segunda, es que con la experiencia acumulada, desde Naciones Unidas se consideró importante que para fomentar la rendición de cuentas a los ciudadanos, observar los progresos, alentar la colaboración y detectar problemas, era preciso establecer un proceso sistemático de seguimiento y examen en los distintos niveles. Un sustancial avance que puede quedar bastante limitado por el carácter voluntario que se ha dado a dicha rendición de cuentas. Un punto, que habrá que modificar en un futuro cercano si se quiere que el seguimiento pueda ser real, eficaz y efectivo.

Construir un futuro mejor para todos es el propósito. Construirlo en el presente es la tarea. No perdamos más tiempo.

 

P.D: Estos son los Objetivos de Desarrollo Sostenible:

Objetivo 1. Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo.

Objetivo 2. Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible.

Objetivo 3. Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades.

Objetivo 4. Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.

Objetivo 5. Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas.

Objetivo 6. Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos.

Objetivo 7. Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos.

Objetivo 8. Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos.

Objetivo 9. Construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación.

Objetivo 10. Reducir la desigualdad en y entre los países.

Objetivo 11. Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.

Objetivo 12. Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles.

Objetivo 13. Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.

Objetivo 14. Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible.

Objetivo 15. Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar los bosques de forma sostenible, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica.

Objetivo 16. Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles.

Objetivo 17. Fortalecer los medios de ejecución y revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible.