15 DE SEPTIEMBRE: LA DEMOCRACIA SE MUERE

El 8 de noviembre de 2007, Naciones Unidas, en su 46ª sesión plenaria de la Asamblea General, aprobó una resolución de apoyo a los esfuerzos de los gobiernos para la promoción y la consolidación de las democracias nuevas o restauradas. En ella, se destacaba que la democracia, el desarrollo y el respeto de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales son interdependientes y se refuerzan mutuamente.

En esa resolución, entre otras cuestiones, se decidió que el día 15 de septiembre fuera el día internacional de la democracia y se invitaba a celebrar este día con el objetivo de promover una mayor conciencia sobre la democracia. Un año más, estamos a pocos días del 15 de septiembre y de nuevo hay que resaltar el nulo debate o la nula atención que se presta a este día como medio para fortalecer la democracia.

Es una desgracia que ni medios de comunicación ni las instituciones le presten atención a un día que debería estar marcado en rojo en la agenda de todos los ciudadanos. Habrá que insistir para que esto cambie, pero mientras tanto, puede ser un buen momento para examinar el estado de la democracia en la actualidad. ¿Está mejor la democracia? ¿Está peor?

La democracia se muere. Esta afirmación, solo constata como durante los últimos trece años en el mundo se están registrando descensos globales en los derechos políticos y en las libertades civiles. Un declive democrático que ocurre en todas las partes del mundo y que afecta a los países libres, a los parcialmente libres y a los no libres por igual, como señala Freedom House, en su último Informe sobre la Libertad en el mundo.

Entre 1988 y 2005, el porcentaje de países No libres se redujo en el mundo en casi 14 puntos porcentuales (del 37 al 23 por ciento), mientras que la proporción de países libres aumentó (del 36 al 46 por ciento). Pero en 2005, se produjo un punto de inflexión y de la oleada de progreso se pasó a una nueva fase de retroceso democrático que ya dura trece años. Entre 2005 y 2018, la proporción de países no libres aumentó al 26 por ciento, mientras que la proporción de países libres disminuyó al 44 por ciento.

Así, en estos momentos, de los 195 países evaluados, 86 (44 por ciento) son clasificados como Libres, 59 (30 por ciento) Parcialmente Libres y 50 (26 por ciento) No libres. Y tras los datos, tres hechos, El primero, es que los países que entre 1988 y 2005 progresaron de no libres a parcialmente libre, y de parcialmente libres a libres, han sufrido un fuerte deterioro democrático en los últimos trece años que los ha llevado a caídas del once por ciento en la puntuación que establece Freedom House.

El segundo, es la crisis de confianza en las instituciones que se está produciendo en las democracias más avanzadas, como consecuencia de la crisis y los cambios sociales y económicos que ésta ha provocado, aumentando la desigualdad, la dualización social y la inestabilidad. Y el tercero, es el desafío constante y sin complejos de las fuerzas populistas a las instituciones destinadas a proteger los derechos políticos y las libertades civiles.

Frente a esta realidad, hay que celebrar el día internacional de la Democracia el 15 de septiembre. Pero también, el resto de los días del año, porque como figura en el artículo 21.3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, “La voluntad de la población debe constituir la base de la autoridad de gobierno; ello se expresará en elecciones periódicas y genuinas que serán mediante sufragio universal e igual y se celebrarán por voto secreto o por procedimientos de votación libres equivalentes”.

La promoción en todos los ámbitos y niveles de la democracia, la libertad, la igualdad, la participación, el desarrollo, el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales y el Estado de derecho, deben centrar nuestra atención para conseguir una democracia total para todos los seres humanos.

La democracia se muere, pero existe la oportunidad de salvarla y ampliarla a todos los ámbitos de la vida. Primero, hay que ser conscientes de que el futuro de la democracia depende de su capacidad de demostrar a los ciudadanos que es algo más que un conjunto de medidas contra los peores abusos de la tiranía. Segundo, el camino de libertad, de igualdad y de justicia que es la democracia, tiene que estar presente en la vida diaria de los ciudadanos, mediante una garantía real de poder elegir en libertad su propio destino.

La democracia se construye todos los días. Es un sueño individual y colectivo que no se puede delegar. Tenemos que construirlo entre todos y para todos. Es un sueño que nadie hará por ti.

Feliz 15 de septiembre, día internacional de la democracia.